El origen emocional de la intolerancia a la fructosa


En los últimos meses, me he encontrado en mi consulta con varias personas afectadas por esta disfunción, y he tenido ocasión de investigar y profundizar en sus causas psicoemocionales. Así que ahora comparto mis conclusiones con vosotros.

La fructosa es el nombre de un tipo de azúcar que se encuentra fundamentalmente (aunque no exclusivamente) en la fruta. Pero ya el nombre alude directamente a este grupo de alimentos (en latín, fructus significa fruta).

Cuando se manifiesta intolerancia hacia un alimento y se desea comprender cuál es la raíz del síntoma, ayuda mucho saber qué simboliza ese alimento. En el caso que nos ocupa, la pregunta sería: ¿qué cualidades esenciales posee la fruta?

Yo diría que, sobre todo, tres:
  1. La fruta es FRESCA.
  2. Está llena de COLORES.
  3. Es predominantemente DULCE.
En el plano psicoemocional, la intolerancia a la fructosa tiene mucho que ver con un rechazo INCONSCIENTE a lo que simboliza la fruta, es decir: la frescura, el colorido y la dulzura.
  • La frescura de la fruta representa la viveza y la espontaneidad.
  • Los colores de la fruta representan el colorido de la vida.
  • El sabor dulce de la fruta simboliza la dulzura (el amor).
Para poder superar la intolerancia a la fructosa, además de mejorar ciertos hábitos alimenticios (como, por ejemplo, no tomar la fruta como postre), conviene que la persona afectada se pregunte lo siguiente:
  • ¿Me permito actuar con espontaneidad y frescura o tiendo a reprimirme?
  • ¿Le falta color a mi vida?
  • ¿Me trato con suficiente dulzura?
La intolerancia a la fructosa empieza a sanarse (desde el plano psicoemocional) en la medida en que la persona comienza a cultivar su espontaneidad y su viveza (frescura). En tanto en cuanto la persona pone más color a su vida (situaciones emocionantes, divertidas, interesantes=jugosas como la fruta). Y lo más importante: conforme se va potenciando la autoestima (el dulce de la fruta simboliza el amor... hacia uno mismo, es decir, la autoestima).

Amor hacia uno mismo, que implica escucharse, respetarse, cuidarse, tolerarse, perdonarse, tratarse con cariño y consideración...

Es decir, el parecernos más y más a la fruta (simbólicamente), o, dicho de otro modo: el ir desarrollando en nosotros esas cualidades inherentes a la fruta (frescura, colorido, dulzura), favorecerá que vayamos estableciendo una mayor afinidad con ella.

Y afinidad es lo opuesto a rechazo, a intolerancia.

¿Se capta la idea?

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